A pesar de que casi siempre la tiene, odio que tenga la razón.
No recuerdo cuándo apareció en mi vida, no sé el momento en que llegó. Sólo se que jamás se ha marchado. Es desagradable notar que alguien está siempre escuchando, viendo, juzgando, analizando, degustando, sintiendo y reprochando todo lo que haces. Sin embargo tengo que agradecerle por la única cosa que ha hecho a mi favor... estar ahí.
- Gra--
- No es necesario que lo digas. Sabes perfectamente que estoy aquí por obligación.
- ...
[...]
Durante la noche ví imágenes mientras dormía, un sueño tal vez. Una mujer de belleza majestuosa, de pureza intocable y rostro triste. Del cielo caían lágrimas sin cesar, no gotas de lluvia, sino lágrimas. En sus brazos sostenía una criatura pequeña y frágil con una gran cicatriz en su pecho y una herida sangrante en su mano derecha. Estaba yo de pie dando la espada a la mujer, con una herida que no sangraba en mi mano derecha.
Sí, seguro que era un sueño.
Soñé de nuevo... la esperanza no fue en vano.
Al llegar el anochecer me levanté del suelo y comencé a caminar sin rumbo a paso lento, casi inerte. Mis pies me guiaban y no sabía hacia donde. Las cicatrices de mi cuerpo aún ardientes, ya están cerradas.
Es interesante releer las antiguas páginas de mi diario, leerme a mí mismo y analizarme. Notar cuánto he cambiado y cuán torpe fuí y sigo siendo.
- Ya llegamos
Miré adelante en cuanto pronunció las palabras.
- Así que aquí querían traerme... Al comienzo del fin nuevamente...
[...]
Un llanto en el silencio.